quarta-feira, 31 de outubro de 2012

O milagre grego


A incandescência da criatividade intelectual e poética na Grécia continental, na Ásia Menor e na Sicília, nos séculos VI e V a. C. continua a ser única na história humana. Sob certos aspectos, a vida do espírito de então em diante não passa de uma longa nota de rodapé. É uma evidência que se impôs de longa data. As causas desta súbita aberta de sol, os motivos que a provocaram no seu tempo e lugar continuam a ser pouco claras. O “policiamento correcto” penitencial que hoje prevalece e o remorso do pós-colonialismo tornam inquietante levantar sequer as questões que seriam pertinentes, perguntar porque foi que o prodígio ardente do pensamento puro triunfou em dado lugar e quase em mais nenhum (que teorema produziu a África?).
Entre esses factores, contam-se um clima mais ou menos ameno e a facilidade das comunicações por mar. As ideias viajavam com rapidez: eram, no sentido antigo e figurado do termo, “mercuriais”. A acessibilidade das proteínas, cruelmente negada a grande parte do mundo subsaariano, pode ter sido fundamental. Os nutricionistas chamam às proteínas o “alimento do cérebro”. A fome e a subnutrição estropiam a ginástica do espírito. É muito o que ainda não apreendemos, embora Hegel tenha intuído o seu papel central, do que se refere à atmosfera quotidiana da escravatura, à incidência da escravatura sobre a sensibilidade individual e social. Todavia, é evidente que, aos privilegiados, e estes eram relativamente numerosos, a posse de escravos proporcionava ócios e dispensava de tarefas manuais e domésticas. Deixava tempo e lugar ao livre jogo do intelecto. Tratava-se de uma licença enorme. Nem Parménides nem Platão têm necessidade de ganhar a vida. Sob céus clementes, um homem bem alimentado pode sair para discutir ou ouvir na agora, ou nos pequenos bosques da Academia.
O terceiro elemento é também o mais difícil de avaliar. Com rara excepções estelares, as mulheres mantinham-se fechadas em suas casas, desempenhando muitas vezes nos assuntos da polis, pelo menos nos assuntos filosóficos e retóricos, um papel subalterno. Algumas terão tido acesso a uma educação superior. Mas dispomos de poucos dados que o comprovem antes de Plotino. Esta abstenção (imposta, tradicional?) terá contribuído para o luxo, ou até mesmo a arrogância do especulativo? Os seus efeitos prolongar-se-ão hoje, no nosso presente metamórfico, traduzindo-se na manifestamente modesta contribuição das mulheres nos domínios das matemáticas e da metafísica? Proteínas, escravatura e prepotência masculina – que acção cumulativa terão esses aspectos exercido sobre o milagre grego?
Porque sejamos claros: tratou-se de um milagre. Consistiu na descoberta, embora o conceito continue evasivo, e no cultivo do pensamento abstracto. Da meditação absoluta e de uma interrogação incontaminada pelos imperativos utilitários da economia agrária, da navegação, da prevenção das inundações, que tinham marcado a profecia astrológica cuja supremacia se manifestou, muitas vezes com brilho, nas circundantes civilizações mediterrânicas, do Médio Oriente e da Índia. Uma vez que somos seus produtos, tendemos a considerar esta revolução como uma evidência. Mas a verdade é que é estranha e escandalosa. A equação que Parménides estabelece entre o pensamento e o ser, o juízo de Sócrates afirmando que uma vida não examinada não vale a pena ser vivida são provocações cuja proporção é efectivamente fantástica. Encarnam o primado do inútil, tal como nos habituámos a conhecê-lo na música. No altivo idioma de Kant, aspiram ao ideal do desinteressado. Que haverá de mais estranho, de mais suspeito talvez em termos éticos, do que a disposição a sacrificar a vida a uma obsessão abstracta e sem aplicação, como faz Arquimedes quando reflecte sobre as secções do cone, ou também Sócrates? A fenomenologia do pensamento puro é quase demoníaca na sua estranheza. Pascal e Kierkegaard testemunham-no.

George Steiner, A poesia do pensamento, 27/28.
 
 

 

terça-feira, 30 de outubro de 2012

Porque falham e acertam as nações?


¿Se equivocó Montesquieu?
Charles de Secondat, barón de Montesquieu es uno de los grandes filósofos políticos del todos los tiempos, cuyo gran tratado, El espíritu de las leyes (1748), introdujo dos nuevas ideas sobre la sociedad humana que aún hoy se citan y discuten con intensidad. La primera de ellas es que la libertad política depende de la separación de los poderes. La idea estaba ya en John Locke (otro gigante de la ciencia política), pero Montesquieu la expresó mejor e identificó más claramente cuáles eran esos tres poderes: el legislativo, el ejecutivo, y el judicial. La doctrina de la separación de poderes, inspirada en el parlamentarismo inglés, fue más tarde adoptada por todos los sistemas electivos, aunque algunos políticos practicones actuales hayan sostenido que es una traba para la democracia. Resumiendo, podemos decir que la primera gran aportación de Montesquieu es subrayar la relevancia que tienen las instituciones políticas para la libertad y el buen desarrollo de las sociedades.
Su segunda gran aportación fue el advertir la importancia que tiene el medio físico para ese mismo desarrollo, y señalar que el clima es determinante en la organización de los pueblos y comunidades. Como él mismo escribió, “el carácter del espíritu y las pasiones del corazón son extremamente diferentes en los diversos climas”, y las leyes debían adaptarse a esas diferencias. Ambas novedades filosóficas escandalizaron a la sociedad de su tiempo, hasta el punto que la Iglesia puso El espíritu de las leyes en el Índice de libros prohibidos.
La doctrina de la importancia del medio físico o geográfico ha sido objeto de aún mayor controversia que la de la separación de poderes. Hoy se da más importancia a los factores geográficos en cuanto determinan la capacidad productiva (aridez, pluviosidad, condiciones de transporte, riqueza mineral, etc.) que en cuanto modifican la conducta. La doctrina ha sido bautizada, especialmente por sus detractores, como “determinismo geográfico”, aunque muy pocos, y, desde luego, no el propio Montesquieu, han pensado que el marco geográfico sea el único determinante del devenir de los pueblos.
La vigencia de las doctrinas de Montesquieu queda en evidencia en una polémica muy reciente entre tres científicos norteamericanos. De un lado está Jared Diamond, de la Universidad de California (Los Angeles), autor de Armas, gérmenes, y acero, libro ampliamente difundido y premiado, que argumenta en favor de la significación de la geografía para explicar el desarrollo a muy largo plazo de las sociedades humanas. Del otro lado están Daron Acemoglu (MIT) y James Robinson (Harvard), autores del reciente How Nations Fail, aún no traducido al español. Sugiero al traductor que lo titule El fracaso de las naciones. La tesis de este libro es, sintéticamente, que lo único que explica el desarrollo económico es la política. En la jerga de estos autores, las naciones con organización política “inclusiva”, es decir, democrática, triunfan; las que tienen organización “extractiva”, es decir, explotadora, fracasan. El campo de batalla entre ambos bandos ha sido la New York Review of Books, donde Diamond reseñó el libro de Acemoglu y Robinson (junio 2012) y donde estos contraatacaron con una larga carta, a la que Diamond respondió (agosto 2012).
Para Diamond, las diferencias en los desarrollos de los varios continentes se deben a “diferencias en los medios naturales de cada continente, no a la biología”. Es decir, no son las diferencias raciales, sino las ambientales, las que explican las diferencias en los niveles de desarrollo. Por supuesto, a medida que la tecnología cambia, los efectos de las condiciones ambientales se modifican: lo que durante muchos años fue un desierto, por ejemplo, puede convertirse en un vergel con las modernas técnicas de irrigación. Desde la prehistoria las condiciones agrarias han moldeado las sociedades, hasta que la industria vino a aminorar la tiranía de la agricultura. Ahora bien, la industria nació precisamente en aquellas sociedades donde la agricultura estaba más desarrollada: Europa occidental y, en particular, Inglaterra. La riqueza tiende a ser acumulativa. Por eso, aun hoy, un mapa mundial mostrando la renta por habitante pone en evidencia que los países ricos están situados en la zona templada, tanto en el hemisferio Norte como en el Sur.
Hay excepciones, por supuesto, y a ellas apelan Acemoglu y Robinson para afirmar rotundamente que la doctrina geográfica, cuya paternidad atribuyen correctamente a Montesquieu, “no funciona”. Los enormes contrastes entre las Coreas del norte y del sur, o entre las poblaciones al norte y al sur de la frontera entre Estados Unidos y México, para ellos demuestran que la geografía no tiene ningún peso. Recurren al viejo truco de simplificar exageradamente la tesis contraria para demostrar su error, como les reprocha Diamond. Pero, tratando de mostrar la superioridad de su teoría, se encierran en un laberinto lógico, porque, si las condiciones geográficas no son el dato inicial de la historia humana, ¿cómo se explica que haya tales diferencias en los niveles de desarrollo? O volvemos al racismo, o recurrimos al azar. Unos países acertaron en darse las buenas instituciones y otros fallaron al adoptar las malas. Acemoglu y Robinson afirman tener una teoría para explicar estas divergencias, pero en realidad no la tienen. Todo lo basan en que unas pequeñas diferencias en la estructura política existentes en un momento dado, como las que existían entre España e Inglaterra en el siglo XVI, se convierten en caminos divergentes al llegar una “coyuntura crítica” como el descubrimiento de América o la aparición del protestantismo y dan lugar a grandes diferencias como las que había a finales del XVII entre las estructuras políticas de ambos países. Lo que Acemoglu y Robinson no explican es cómo aparecen esas pequeñas diferencias iniciales, y sin explicar esto la teoría no explica nada. Tampoco plantean, por ejemplo, cómo Arabia Saudí y Libia tienen niveles de renta muy altos mientras sus vecinos los tienen muy bajos. ¿Son Arabia y Libia modelos de sociedad “inclusiva” y sus vecinos de sociedad “extractiva”? Estos casos contradicen la teoría institucional; son tan demoledores para esta teoría como puedan serlo Corea y la frontera USA-México para la geográfica; por tanto, Acemoglu y Robinson no los mencionan. Su problema es que intentan ser tan excluyentes en su defensa de la teoría institucional que, en realidad, la debilitan. Es evidente que, como muestra el caso de Arabia y Libia, la dotación de factores naturales (como la posesión de grandes yacimientos de petróleo) puede ser más importante que la democracia a la hora de explicar los niveles de renta. Y también que, como prueban tanto la España franquista como la China actual, una sociedad “extractiva” puede producir altas tasas de desarrollo. Por desgracia, las cosas no son tan simples como piensan Acemoglu y Robinson.
En último término, Montesquieu, que alumbró ambas teorías, la institucional y la geográfica, resulta vindicado. Las sociedades humanas son complejas y su éxito o su fracaso no pueden explicarse apelando a un solo factor. Es muy tentador para un científico social el vendernos la fórmula mágica del éxito; pero, por desgracia, no está el mundo para crecepelos milagrosos. Y además, estas pócimas sociales entrañan un gran peligro. Fue un simplismo parecido al de Acemoglu y Robinson el que indujo a George W. Bush a invadir Irak, proclamando que, introduciendo allí la democracia a la americana, el país se iba a enderezar y el Oriente Próximo a estabilizarse. Ya hemos visto los resultados.

Gabriel Tortella, ElPais, 30/10/12. Tortella es profesor emérito de la Universidad de Alcalá, es autor, con Clara Eugenia Núñez, del libro Para comprender la crisis.
 

Foi apenas há 90 anos


La marcha violenta sobre Roma que trajo el fascismo a Europa
 
La marcha violenta sobre Roma que trajo el fascismo a Europa
Hace 90 años, 40.000 fascistas alentados por Mussolini recorrieron Italia a pie hasta Roma, armados con palos, para instaurar el modelo fascista que inspiraría después a Hitler y Franco.
Benito Mussolini, 24 de octubre de 1922, en Nápoles: «Os digo con toda solemnidad: o se nos entrega el Gobierno o lo tomaremos marchando sobre Roma». Y las 40.000 bocas presentes gritaron: «¡A Roma, a Roma!». Aquella amenaza era el pistoletazo de salida para la multitudinaria marcha que cayó sobre la capital italiana, hace ahora 90 años, arrebatando el poder al Parlamento e inaugurando el primer régimen fascista de Europa, que inspiraría poco después a Hitler y a Franco.
Es cierto que a finales del siglo XIX ya existían en Italia algunas organizaciones denominadas «fascio» (haz), pero era una ideología uniforme. Fue Mussolini el que creó y definió el movimiento fascista como tal, en 1919, incrementando la agresividad en sus discursos contra comunistas, socialistas o contra la misma democracia, y promoviendo la violencia como arma política legítima. Pronto los apedreamientos, las peleas callejeras y los incendios protagonizados por sus seguidores se convirtieron en algo demasiado común.
En 1921, a los 38 años, Mussolini se hacía con un escaño en el Parlamento italiano, algo considerado por el Gobierno sólo como un «mal menor», protagonizado por un grupo marginal. Pero a lo largo de 1922 era evidente que el Partido Nacional Fascista había aumentado considerablemente su número de afiliados, y que estos tenían proyectos propios que amenazaban el propio parlamentarismo italiano.
«Nosotros rechazamos el dogma democrático de que se deba proceder eternamente por sermones y prédicas de naturaleza más o menos moral. En un momento determinado es menester que la disciplina se exprese en la forma y bajo el aspecto de un acto de fuerza y de imperio… La violencia es a veces moral», dijo un exaltado Mussolini en un discurso en Udine, el 20 de septiembre de 1922. «Los fascistas no estamos dispuestos a entrar en el Gobierno por la puerta de atrás», sentenció en Génova, cuatro días después.
La tensión en Italia era tan grande que el primer ministro, Luigi Facta, anunció una gran manifestación patriótica con el objetivo de amedrentar a los exaltados fascistas y evitar una posible guerra civil. Esto enfureció a Mussolini, que se adelantó con rapidez, organizando la histórica y nefasta Marcha sobre Roma con la que cambiaría el rumbo de Europa hasta desembocar en la Segunda Guerra Mundial.
El 28 de diciembre de 1922, 40.000 fascistas salieron de diferentes partes de Italia hacia la capital con el objetivo de exigir el poder. La orden de Mussolini era la de que se realizaran manifestaciones públicas y masivas en las principales ciudades del país, recurriendo a la violencia si era necesario. Un golpe de efecto orquestado magistralmente por el futuro «Duce», con una gran dosis de teatralidad, y no menos efectividad y contundencia.
Decenas de miles de camisas negras –como se conocía a los militantes fascistas voluntarios utilizados por Mussolini para sembrar el terror– se lanzaron a la carretera armados con palos, barras de hierro, armas caseras y algunas pistolas. Llenaron trenes, coches y camiones, y muchos de ellos fueron a pie.
El propio «The New York Times» describió con detalle el trayecto de Mussolini: «Viajó hasta Civitavecchia en un tren especial, puesto a su disposición por el Gobierno. Pero durante el trayecto fue obligado a descender de él, ya que los raíles habían sido arrancados por el Ejército para impedir el avance de los fascistas hacia Roma. Sin embrago, se encontró con uno de los vehículos privados del Rey, que le traslado a Roma. Pero su avance fue muy lento, porque todos los caminos estaban llenos de miles de fascistas marchando hacia la ciudad, quienes insistían en detener el coche cada pocos minutos para aclamarle».
Cuando la gran mayoría de las hordas fascistas llegaron a las afuera de la capital, el primer ministro, Luigi Facta, pidió al Rey Víctor Manuel III que decretase el estado de sitio en la ciudad. Éste podría haber mandado al Ejército a detener a Mussolini y sus seguidores, pero, por razones que aún no están claras del todo, no lo hizo. Quién sabe lo que esta orden habría podido significar para el futuro de Europa y de la historia del siglo XX.
«Se espera que los fascistas entren en Roma, por la fuerza, hoy o mañana», contaba el corresponsal de «The New York Times», el 30 de octubre de 1922, hace hoy justo 90 años. «¿Golpe de Estado en Italia?», se preguntaba ABC. Mussolini estaba ya decidido a no aceptar otra cosa que no fuera el Gobierno. Y ese mismo día, el Rey optó por pedirle que fuera primer ministro y que formara gabinete. Unos 25.000 camisas negras más fueron transportados ese mismo día a Roma, en donde marcharon en un triunfante y ostensible desfile ceremonial al día siguiente.
Formalmente la dictadura de Mussolini no comenzó aquel día, pero ya no había nada que hacer. Los fascistas fueron haciéndose con todos los mecanismos del poder en los meses siguientes. El final de aquella marcha fue el comienzo del camino hacia los totalitarismos fascistas de la primera mitad del siglo XX, con sus nefastas consecuencias para las futuras generaciones de Europa.

Israel Viana, ABC, 30/10/12.
 
 

A crise e a saúde mental


No dia mundial da saúde mental, no passado dia 10, o Público trazia uma entrevista com o psiquiatra Pedro Afonso que creio valer a pena recuperar e nela atentar devidamente:


Pedro Afonso, médico psiquiatra, diz que os governantes não transmitem segurança nem esperança e que isso tem um efeito desmoralizador sobre as pessoas.

O "grande sofrimento colectivo" que Portugal enfrenta neste momento, sem um fim à vista, conduz a situações mais dramáticas. E as respostas podem passar pela agressão auto-infligida (suicídio) ou a hetero-agressão (dirigida a pessoas no poder), avisa o médico psiquiatra Pedro Afonso. "Isso já se nota, as manifestações pululam por todo o lado, e [o fenómeno] vai aumentar", diz.


Recentemente escreveu, num artigo de opinião, que Portugal é um país deprimido e com medo. Não está a exagerar?
Não me parece, porque temos indicadores que apontam para um aumento dos casos de depressão relacionados com a actual crise e porque, neste momento, existe um clima de muito pouca esperança e de um grande sofrimento colectivo. Há vários casos individuais trágicos, de grande provação. E, acima de tudo, porque não se vislumbra um fim para esta situação. Essa é a grande questão. Todos nós suportamos durante algum tempo o sofrimento, mas é importante sabermos que este tem um fim.


Este sofrimento não tem um fim à vista?
Não só não há um fim como, pelo contrário, os anúncios de novas medidas se sucedem. Estas medidas avulsas restritivas, como o aumento consecutivo de impostos, acabam por ter um efeito desmoralizador nas pessoas. É preciso ir dando sinais às pessoas de que estamos a fazer progressos. A maior tortura que se pode fazer a uma pessoa é pô-la a fazer um trabalho sem sentido. Isto é um bocadinho, obviamente com algum distanciamento, aquilo que pode vir a acontecer entre nós - as pessoas sentirem que estão a trabalhar para pagar uma dívida, ficando cada vez mais com a percepção de que o esforço não servirá para nada.


É por isso que fala em falhas de comunicação do actual Governo?
O que há é, acima de tudo, uma incapacidade de transmitir segurança e de transmitir esperança. E dão-se sinais contraditórios às pessoas, o que é impensável nesta fase.

 
O que quer dizer com isso?
Os nossos líderes políticos não podem estar a exigir sacrifícios às pessoas e, por outro lado, a deixar outras de fora. Há privilégios e há determinados sinais que criam um sentimento de injustiça. Tem que haver algum recato, algum respeito.

 
Diz também que a sociedade portuguesa é uma sociedade moribunda, aludindo à baixa taxa de taxa de natalidade...
Segundo os dados da Organização Mundial da Saúde, temos a segunda taxa de natalidade pior do mundo - só estamos atrás da Bósnia (1,3 filhos por casal). Há outro dado também interessante e que nunca é falado - nos últimos 15 anos, a percentagem de divórcios em Portugal quintuplicou. Sabendo nós que o divórcio é uma das principais causas da depressão, a par do desemprego, este fenómeno também está relacionado com o aumento das doenças psiquiátricas, nomeadamente das perturbações de ansiedade.


Portanto, o estudo de 2010 que falava de uma prevalência de 23% de problemas de saúde mental no país não o surpreendeu...
Penso que esse estudo não chegou a ser publicado. Precisávamos de ter acesso a resultados mais minuciosos. Outro fenómeno que devia ser estudado é o do aumento do suicídio. Dados de 2010 indicam que [a taxa de suicídio] já ultrapassou as mortes por acidentes na estrada (mais 86). O INEM também alertou para o aumento do número de chamadas por tentativas de suicídio [este ano]. Sabemos, de resto, que há uma correlação entre a crise económica e o aumento do suicídio.

Essa correlação não é assim tão directa...
Portugal participou num estudo publicado em 2009, na União Europeia, que prova que cada aumento de 1% na taxa de desemprego está associado a uma subida de 0,8% nos suicídios. E um aumento superior a 3% na taxa de desemprego encontra-se associado a um acréscimo de 4,5% de suicídios.


É possível fazer alguma coisa para evitar que isto aconteça?
Sim. Há dois casos históricos de países da União Europeia que conseguiram inverter este fenómeno: na Suécia, o desemprego subiu de 2,1% para 5,7% entre 1991 e 1992 e, apesar disso, a taxa de suicídio diminuiu. Outro caso é o da Finlândia, onde o desemprego passou de 3,2% para 16,6% em três anos (entre 1990-1993) e as taxas de suicídio diminuíram. Este fenómeno pode ser, em parte, explicado porque as autoridades destes países tomaram consciência do problema e implementaram modelos fortes de protecção social e programas de estímulo à procura e à criação de emprego.
Mas já existe um plano de prevenção da depressão e do suicídio e o seu coordenador disse esta semana, aliás, que este é o momento certo para investir...
Eu acho que mais vale tarde do que nunca. O que me parece que não existe é uma linha de apoio, verdadeiramente nacional, SOS Suicídio. Ao que julgo saber, não tem pessoas profissionalizadas a colaborar, o trabalho é voluntário. Esta linha nacional devia ter ligação ao INEM. É também necessário acompanhar, no terreno, os casos mais dramáticos, das pessoas que vivem em grande isolamento e têm doença psiquiátrica grave prévia. Tem que haver uma conjugação de esforços entre os Ministérios da Saúde e da Segurança Social. Devem emanar directrizes, recorrer às equipas, a assistentes sociais, psicólogos, psiquiatras que já existem. Outros casos a ter em atenção: quando ambos os membros de um casal ficam desempregados, é necessário prolongar a ajuda. É importante que o Estado não crie situações que humilhem as pessoas. Até porque, perante situações dramáticas, há duas respostas possíveis: ou a pessoa comete uma agressão autodirigida (o suicídio) ou uma hetero-agressão (dirigida a pessoas no poder). Isso já se nota, as manifestações pululam por todo o lado, e [o fenómeno] vai aumentar.


Poderemos chegar à situação que se vive na Grécia?
Se não houver medidas, vai ser uma questão de tempo. E não é a Psiquiatria que vai resolver o problema.


O que podem as pessoas fazer?
Recorrer a todos os apoios que têm, recuperar laços familiares e de amizade e o espírito comunitário que se tem perdido, fruto da migração das pessoas para os centros urbanos. Há outra questão que pode ser perigosa: a lei da mobilidade dos funcionários públicos. É preciso aprender com os erros da France Telecom, onde este foi um dos factores que causaram uma onda de suicídios. Tem que se ter muito cuidado porque estamos a falar de pessoas e não de números.
 
 
Alexandra Campos, entrevista a Pedro Afonso,  A agressão dirigida a pessoas no poder pode aumentar, tal como os suicídios, Público, 10/10/2012, p.15.
 
 
 

A filosofia como 'poesia do pensamento'



As frases, orais ou escritas (o mundo pode aprender a ler e a escrever), são o órgão que habilita a nossa espécie, a torna capaz desse diálogo de cada um consigo e com os outros que compõe e estabiliza a nossa identidade. Por mais imprecisas e submetidas ao tempo que sejam, as palavras constroem a memória e exprimem o futuro. A esperança é o tempo futuro. Ainda que ingenuamente figurativos e não examinados, os substantivos que ligamos a conceitos como a vida e a morte, o eu e o outro, são engendrados pelas palavras. Hamlet a Polónio. A força do silêncio é a de um eco que nega a linguagem. É possível amar em silêncio, mas talvez só até certo ponto. A verdadeira ausência da palavra chega com a morte. Morrer é deixar de conversar. Tentei mostrar que o episódio de Babel foi uma bênção. Todas e cada uma das línguas cartografam um mundo possível, um calendário e uma paisagem possíveis. Aprender uma língua é expandir incomensuravelmente o provincianismo do eu. Abrir uma janela rasgada sobre a existência. As palavras tacteiam e enganam. Há epistemologias que lhes negam o acesso à realidade. Até mesmo a mais bela poesia está circunscrita pelo seu idioma. Todavia, é a língua natural que fornece à humanidade o seu centro de gravidade (atentemos nas conotações morais e psicológicas do termo). O riso sério é também linguístico. É possível que só o sorriso desafie a paráfrase.
Como R. G. Collingwood escreve no seu Essay on Philosophic Method (1933): “Se a linguagem não pode explicar-se a si própria, nada mais pode explicá-la.” A linguagem da filosofia, como qualquer leitor atento dos grandes filósofos já sabe, é, portanto, uma linguagem literária, e não técnica”. São as regras da literatura que prevalecem. Nesta perspectiva incontornável, a filosofia assemelha-se à poesia. É um “poema do intelecto” e representa “o ponto em que a prosa se aproxima mais da poesia”. A proximidade é recíproca, porque é muitas vezes o poeta quem recorre aos filósofos. Baudelaire reporta-se a De Maistre, Mallarmé a Hegel, Celan a Heidegger, T. S. Elliot a Bradley.

George Steiner, A poesia do pensamento, p.25.


segunda-feira, 29 de outubro de 2012

Pelo direito a não emigrar


Com um grande abraço ao Zé Artur:



A Igreja e as diversas realidades que nela se inspiram são chamadas a evitar o risco do mero assistencialismo na sua relação com os migrantes e refugiados, procurando favorecer a autêntica integração numa sociedade onde todos sejam membros activos e responsáveis pelo bem-estar do outro, prestando generosamente as suas contribuições originais, com pleno direito de cidadania e participação nos mesmos direitos e deveres (…) Na verdade, aqueles que emigram nutrem a confiança de encontrar acolhimento, obter ajuda solidária e entrar em contacto com pessoas que, compreendendo as contrariedades e a tragédia dos seus semelhantes e também reconhecendo os valores e recursos de que eles são portadores, estejam dispostas a compartilhar humanidade e bens materiais com quem é necessitado e desfavorecido. Na realidade, é preciso reafirmar que «a solidariedade universal é para nós um facto e um benefício, mas também um dever» (Enc. Caritas in veritate, 43). E assim, a par das dificuldades, os migrantes e refugiados podem experimentar também relações novas e hospitaleiras que os encorajem a contribuir para o bem-estar dos países de chegada com suas competências profissionais, o seu património sociocultural e também com o seu testemunho de fé, que muitas vezes dá impulso às comunidades de antiga tradição cristã, encoraja a encontrar Cristo e convida a conhecer a Igreja. É verdade que cada Estado tem o direito de regular os fluxos migratórios e implementar políticas ditadas pelas exigências gerais do bem comum, mas assegurando sempre o respeito pela dignidade de cada pessoa. O direito que a pessoa tem de emigrar – como recorda o número 65 da Constituição conciliar Gaudium et spesconta-se entre os direitos humanos fundamentais, com faculdade de cada um se estabelecer onde crê mais oportuno para uma melhor realização das suas capacidades e aspirações e dos seus projectos. No contexto sociopolítico actual, porém, ainda antes do direito a emigrar há que reafirmar o direito a não emigrar, isto é, a ter condições para permanecer na própria terra, podendo repetir, com o Beato João Paulo II, que «o direito primeiro do homem é viver na própria pátria. Este direito, entretanto, só se torna efectivo se se têm sob controle os factores que impelem à emigração (Discurso ao IV Congresso Mundial das Migrações, 9 de Outubro de 1998). De facto, hoje vemos que muitas migrações são consequência da precariedade económica, da carência dos bens essenciais, de calamidades naturais, de guerras e desordens sociais. Então emigrar, em vez de uma peregrinação animada pela confiança, pela fé e a esperança, torna-se um «calvário» de sobrevivência, onde homens e mulheres resultam mais vítimas do que autores e responsáveis das suas vicissitudes de migrante. Assim, enquanto há migrantes que alcançam uma boa posição e vivem com dignidade e adequada integração num ambiente de acolhimento, existem muitos outros que vivem em condições de marginalidade e, por vezes, de exploração e privação dos direitos humanos fundamentais, ou até assumem comportamentos danosos para a sociedade onde vivem. O caminho da integração compreende direitos e deveres, solicitude e cuidado pelos migrantes para que levem uma vida decorosa, mas supõe também a atenção dos migrantes aos valores que lhes proporciona a sociedade onde se inserem (…) Na verdade, hoje mais do que nunca são oportunas intervenções orgânicas e multilaterais para o desenvolvimento dos países de origem, medidas eficazes para erradicar o tráfico de pessoas, programas orgânicos dos fluxos de entrada legal, maior disponibilidade para considerar os casos individuais que requerem intervenções de protecção humanitária bem como de asilo político. As normativas adequadas devem estar associadas com uma paciente e constante acção de formação da mentalidade e das consciências.
Queridos irmãos e irmãs migrantes, oxalá esta Jornada Mundial vos ajude a renovar a confiança e a esperança no Senhor, que está sempre junto de vós! Não percais ocasião de encontrá-Lo e reconhecer o seu rosto nos gestos de bondade que recebeis ao longo da vossa peregrinação de migrantes. Alegrai-vos porque o Senhor está ao vosso lado e, com Ele, podereis superar obstáculos e dificuldades, valorizando os testemunhos de abertura e acolhimento que muitos vos oferecem. Na verdade, «a vida é como uma viagem no mar da história, com frequência enevoada e tempestuosa, uma viagem na qual perscrutamos os astros que nos indicam a rota. As verdadeiras estrelas da nossa vida são as pessoas que souberam viver com rectidão. Elas são luzes de esperança. Certamente, Jesus Cristo é a luz por antonomásia, o sol erguido sobre todas as trevas da história. Mas, para chegar até Ele, precisamos também de luzes vizinhas, de pessoas que dão luz recebida da luz d'Ele e oferecem, assim, orientação para a nossa travessia» (Enc. Spe salvi, 49). Confio cada um de vós à Bem-aventurada Virgem Maria, sinal de consolação e segura esperança, «estrela do caminho», que nos acompanha com a sua materna presença em cada momento da vida, e, com afecto, a todos concedo a Bênção Apostólica.

Bento XVI, Mensagem para o dia mundial do Migrante e Refugiado (2013).

 

"Portugal e o holocausto"

 (capa de um livro de Irene Pimentel, 'Contai aos vossos filhos', publicado no ano 2000, a que hoje se fez referência no início do 'Câmara Clara', e que guardo em casa desde o Secundário; daquelas aquisições que fazemos, por julgarmos importantes, com as poupanças da 'mesada' parcimoniosa e que guardamos religiosamente desde então)
 
 
 
 
A propósito do conjunto de conferências, exposições, visionamento de documentários que vão ocorrer, na Fundação Calouste Gulbenkian, estas segunda e terça-feira, sob o tema "Portugal e o holocausto: aprender com o passado, ensinar para o futuro", bastante instrutiva a conversa, nesta noite de Domingo, entre Paula Moura Pinheiro, Irene Pimentel e Esther Mucznick, no Câmara Clara. Uma emissão onde se reflecte sobre a ausência de anti-semitismo em Portugal, (mesmo) ao tempo da II Guerra Mundial; bem ao contrário, a tenebrosa especificidade de Vichy [um dos capítulos marcantes de Pós-Guerra, de Tony Judt] na colaboração com os nazis; a ausência de um termo adequado para descrever "a solução final para a questão judaica", dado que, como sabíamos de Agamben, "holocausto" chega a ser ofensivo como que ressoando a sacrifício oferecido a um deus/aos deuses, e porque, também, "shoa", significando, como Mucznick disse, "catástrofe", não faz transparecer/não transporta necessária e explicitamente a origem humana da mesma; não é suficiente - portanto, um impressivo vazio, ou ausência de expressão adequada para descrever o, para muitos, indescritível; a posição de Aristides Sousa Mendes face aos que o confrontam, no interior da diplomacia portuguesa, com o não acatamento da raison d'etat e de colocar o país (e sua neutralidade) em perigo, e da força moral daquele que quando a Alemanha parecia toda poderosa e imbatível, no início da II Guerra Mundial, afirmou o primado de uma consciência orientada para o bem; os diferentes projectos, em escolas portuguesas, que visam perpetuar uma memória, evitando a despersonalização dos grandes agregados e contando a história das pessoas concretas; equacionou-se a possibilidade de se aprender com a história [Rui Ramos dizia, recentemente, que podia aprender-se história, mas aprender com a história, já era algo mais dúbio] e não voltar a repetir os erros do passado no presente e no futuro; buscou-se o específico do genocídio perpetrado pelos nazis, pergunta clássica, a que Mucznick respondeu, muito classicamente também, que a criação de campos de morte, a morte industrializada - "isto não foi à catanada como no Cambodja" - foi o traço muito próprio e impressivo que nunca se apagará e singularizará para sempre "a solução final"; a relação entre barbárie e cultura também, como sempre nestas ocasiões questionada, com a resposta inevitável de que a cultura não evitou a barbárie, mais até, disse Mucznick, o 'como', a 'sofisticação' da 'solução final' só foi possível, precisamente, por essa cultura existir; finalmente, Irene Pimentel trouxe a premência da empatia - que "não é simpatia", mas sim "o colocarmo-nos no lugar do outro" - como decisivo a reter do que foi destruído - esmagadoramente, mas evidentemente nunca de modo total - na Alemanha nazi e que, hoje, temos, em novos tempos sombrios, de revalorizar. Paula Moura Pinheiro, num tema difícil para colocar questões difíceis, não as evitou. Fez bem.

domingo, 28 de outubro de 2012

Um debate com barbas


Tendo escrito um texto particularmente contundente, mesmo atendendo ao seu (habitual) padrão de elevada exigência crítica, José Pacheco Pereira faria, neste Sábado, no Público, a seguinte auto-qualificação ideológica dos caracteres por si acabados de imprimir:

“Não é comunismo, nem esquerdismo, nem socialismo, é doutrina social da Igreja, é pensamento social-democrata, reformista e, pasmem, liberal, liberal de liberdades

A este propósito, duas anotações: a primeira, para constatar como, após ainda há alguns anos, numa das sessões da Quadratura do círculo, Pacheco Pereira ter dito qualquer coisa como ‘só faltava agora virem com a terceira via [não confundir com a outra] da doutrina social da Igreja’, reivindica agora essa base doutrinária. Ainda bem, porque é uma base sólida, segura, sábia e que não anda em função de modas.

A segunda, para anotar como as três fontes – doutrina social da Igreja, social-democracia e liberalismo ‘de liberdades’ – a que se refere como as que sustentam o seu texto são, de facto, e obviamente de modo deliberado no autor em causa, as que fazem parte do ADN do Partido Social Democrata (PSD). O ‘reformismo’ a que alude, igualmente, e bem, o parágrafo acima citado, tem por sinónimo aquilo que Paulo Rangel chamou, na sua última entrevista ao Público, uma posição liberalizante sem pretensão de uma economia liberal. Vale a pena anotar e compreender bem.

O programa do PSD de 1992 e que vigorou até ao presente ano – não conheço a nova redacção – ia, ainda, beber a tais fontes. Nunca me pareceu, e escrevi-o, que o partido ganhasse com uma mudança de programa (ou como agora se diz a torto e a direito, de paradigma), quando muitos, entre os quais Pacheco Pereira, entendiam que precisava de uma actualização (e diga-se, uma actualização não no sentido de ‘liberalismo de liberdades’, mas no sentido de um ‘liberalismo económico’ tout court).

Os trabalhos de renovação programática, aliás, iniciaram-se com Luis Marques Mendes e, em rigor, bem antes de Pedro Passos Coelho, o PSD afastou-se da sua matriz de modo substancial. Seria bom para as ‘boas consciências’ que assim não fosse, mas as coisas são o que são. Descurar, de cada vez que se chega ao governo, o centro (político; existe, existe!) e qualquer preocupação de ordem social, não é apenas, e mais do que tudo, mau para as pessoas (população, em geral), como reduz, consideravelmente, a base (social) de apoio do partido em questão. Neste sentido, quando os principais dirigentes do PSD afirmam, sem precisão mas dando nota da tendência mais significativa da governação na última década e meia, que nos últimos 15 anos quem governou foi o PS, então, mais do que queixar-se, deviam procurar os diversos motivos por que tal ocorreu.
Na minha opinião, políticas que se afastaram da matriz referida estão longe, muito longe mesmo, de ser o problema mais pequeno.

A referência a estas fontes – em particular, o personalismo cristão e a social-democracia – talvez surpreendam – não é a primeira vez que o digo – os mais jovens dos militantes. Ora, isso é revelador por dois motivos essenciais: mostra que há muita militância jovem que desconhece o programa do partido em que se inscreve (não conheço nem um, nem, dois, nem dez casos assim; jotas que tanto podiam estar na jota A, na jota B, como na jota C, porque o único objectivo é o poder, é a carreira como fim em si mesmo; aquilo/postura a que no seu mais profundo sentido filosófico, Rob Riemen chama de ‘fascismo’); por outro, evidencia como a prática do partido se afastou tanto de valores que pudessem ser conotados com esse tipo de pensamento e/ou doutrina.

Menos importante, mas ainda de registar, que ‘liberal de liberdades’ é, evidentemente, uma fórmula de uma certa habilidade (táctica) para alguém que sempre defendeu, também, a dimensão económica do liberalismo, não se contradizer por completo – ‘eu mantenho-me como liberal’, deixa implícito – mas não se associa ou confunde com o ‘liberalismo’ que hoje aí está (‘eu sou liberal porque defendo as liberdades’). Ora, se o que aí está, como ao mesmo tempo nos querem fazer crer, não é liberalismo, que necessidade de fórmulas – sofisticadas mas muito perceptíveis, ao mesmo tempo – para uma auto-qualificação (ideológica/doutrinária)?

Quando João Miranda, a propósito dos mais recentes cortes nas prestações sociais (mínimas), no liberalíssimo Blasfémias, vem ironizar dizendo que ainda vão retirar Mota Soares do governo porque este cortou na despesa, o que está a fazer, notória e aliás coerentemente, é dar o seu apoio (cidadão) a tais cortes. Uma posição tão legítima como reveladora de que estamos, obviamente, perante medidas que se inserem numa autêntica lógica de distopia ultraliberal que não poupa os mais frágeis de todos.

Por muito que o wishfull thinking tente assobiar para o lado, a verdade é que ou se pretende essa visão ultraliberal da sociedade, com as inerentes e inevitáveis consequências que ela produz, ou se tem de novo presente o personalismo cristão, a social-democracia reformista e, ‘pasmem’, um ‘liberalismo de liberdades’. Sem ‘confusion de confusões’, porque, como diria o outro, só nos saem Duques.

Breves que me interessam


Também no Expresso, leio que foram constituídos 40 grupos (temáticos) de trabalho e há 5000 militantes do PS inscritos no Laboratório de Ideias. Só com tais grupos a carburar a sério, com múltiplas reuniões e papers sólidos, produzidos com suficiente tempo (de estudo), se poderão encontrar políticas alternativas sustentadas e dossiers bem conhecidos por parte de futuros governantes. É nisso que acredito (seja qual for o governo que esteja em funções, e sejam quais forem as alternativas que lhe queiram suceder).
Se após duas ou três reuniões os seus membros fossem chamados ao governo, teríamos mais do mesmo face àqueles think tank que organizaram duas conferências/debate, durante os 15 dias da última campanha eleitoral, para passar nas televisões como abertura partidária encenada.
Com o dinheiro que os partidos recebem do Orçamento de Estado - e não é tão pouco quanto isso; os partidos são insubstituíveis mas devem cumprir justamente a sua missão -, não se compreende, de resto, que não tenham grupos de estudo a trabalhar em permanência, recrutando bons quadros para o efeito.
 
 

Democratura


Pelo suplemento económico do Expresso, fica-se a saber que a Newshold é proprietária do Sol, detém 15% da Cofina (proprietária do Correio da Manhã e creio que ainda da Sábado e Record), está na gestão do I, estará em vias de ser a nova proprietária da Controlinveste, que detém os títulos JN, DN, TSF e OJOGO. Detém, ainda, uma participação na Impresa (que é proprietária da SIC, Expresso, Visão). Poderá candidatar-se a uma futura privatização da RTP.

Editorial da semana


Pelo caminho, Mota Soares responsabilizou o PS por ter assinado um memorando da troika que previa a retirada de 350 milhões de euros em prestações sociais. Como se o Governo fosse um paladino dos pobres que tivesse sido obrigado por um acordo assinado com o PS a fazer estes cortes. Não parece um discurso muito credível. Desde logo porque, se por um lado o Governo decidiu recuar no subsídio de desemprego – e nesse pára-arranca, durante 24 horas cerca de 150 mil beneficiários desse subsídio ficaram sem saber com o que de facto podiam contar – por outro nada disse de novo quanto às reduções nos valores mínimos do RSI e do complemento social para idosos que foram anunciados ao mesmo tempo.
O que significa tudo isto? O que toda a gente compreende: que não houve o menor escrúpulo em passar para os ombros dos realmente mais desfavorecidos uma nova parcela da austeridade. Fará sentido recordar aqui um estudo recente, assinado pelo economista Carlos Farinha Rodrigues, apresentado este mês, no qual explicava que prestações sociais como o RSI, entre outras, eram responsáveis por uma redução da desigualdade social em Portugal até 2009. Pondo em causa esse apoios, o que se está a fazer é a aumentar deliberadamente as desigualdades e a desfazer o já de si frágil Estado social que temos. Penalizar os escalões mais baixos destes apoios sociais é deitar fora os ganhos sociais que o país demorou anos a conquistar. Condenar os mais fracos a viver ainda mais abaixo do limiar da pobreza, no auge da tormenta, é algo que está para lá do limiar da vergonha.


Editorial do Público, 25/10/12, p.48.
 

sábado, 27 de outubro de 2012

Do ideal democrático


Tenho vindo aqui a citar alguns passos do último livro de G.Steiner. Numa outra obra sua, Os livros que não escrevi, o autor desfiava já a nossa consciência/empenho democráticos. A grande maioria das pessoas, escreveu, não tem um especial apego pela democracia, e caso os bolsos não estejam devidamente recheados esta pode ficar em causa. Não somos nada especialmente democráticos. Este consenso, aparente e manso, em torno do ideal democrático pode esfumar-se. Concretamente, liberdade de expressão, liberdade de reunião, liberdade política, pluralismo partidário e coisas que tais interessariam a não demasiadas pessoas.

Acontece-me pensar, recorrentemente, na afirmação.

Se a asserção, em tempos menos sombrios, poderia parecer uma das nada raras acutilantes provocações do ensaísta, a crise, de um modo global, no equacionar de modelos alternativos ao democrático, pelo bom desempenho económico de um conjunto de países onde este – o democrático - não prevalece (como lembra Robert Kagan, em O regresso da história, a propósito de ditaduras como a China, autocracias como a Rússia e outros pujantes países asiáticos), as conversas com os que nos rodeiam ou são nossos conhecidos, o modo como o passado português do século XX é muitas vezes olhado pelo anónimo e pelo académico, fazem-me, cada vez mais, inclinar-me para o reconhecimento do acerto da perspectiva de Steiner.

Isso hoje voltou a assaltar-me o espírito, enquanto lia a entrevista de Luís Miguel Cintra ao Actual (nº2087, p.9), do Expresso:

 

Cristina Margato: Sempre disse que faz teatro para a cidade, no sentido político, mas desta vez ainda não falou muito do exterior. Perdeu a esperança no diálogo com o público?

Luís Miguel Cintra: Esta situação da crise escancarada é uma coisa que me causa problemas. Quanto mais a crise é declarada e extrema mais as pessoas vivem sem os verdadeiros valores que estão em jogo. Quando foi a manifestação do 15 de Setembro pensei: ‘mas esta gente, no fundo, tem o mesmo sistema de valores contra os quais está a lutar. Estas pessoas queixam-se porque não têm dinheiro, e porque lhes roubaram dinheiro, porque se houvesse dinheiro as pessoas não vinham para a rua’.
 
 

 

Justa causa


O resultado mais visível desta discordância entre as capacidades ao dispor para que os Objetivos do Milénio não sejam uma ilusão, ou a Conferência do Rio XX uma inutilidade, é a angústia generalizada, que já reveste a natureza de medo pelo futuro, que movimenta multidões com justa causa, muito inquietantemente no ocidente europeu surpreendido por estar abrangido pela fronteira da pobreza. Uma situação que faz regressar à década de oitenta quando os Relatórios da Comissão presidida por Willy Brandt (Norh-South: a Program for survival, e Common Crises - North - South Cooperation for World Recovery) levaria a advertir que a pobreza é uma ameaça para a paz tão grave como a proliferação das armas de destruição maciça.
 
Adriano Moreira, DN, 23/10/12.
 
 

O que é a matemática?


 
Os jovens manipulam os desenvolvimentos cristalinos dos fractais como outrora manipulavam as rimas.
Desde o início, a filosofia e a metafísica sobrevoaram as matemáticas com o seu círculo, como um milhafre frustrado. A exigência de Platão era clara: “Que na Academia não entre quem não for geómetra.” Em Bergson, em Wittgenstein, a libido matemática ilustra todo o conjunto da epistemologia. Os teoremas, a interacção das matemáticas superiores, da teoria dos números em particular, derivarão de, referir-se-ão a, realidades “exteriores” “out there”, ou remeterão para realidades dessa ordem, embora ainda não descobertas? Que mais não seja a um nível formalizado, tratarão de fenómenos existenciais? Ou serão um jogo autónomo, um conjunto e uma sequência de operações tão arbitrárias, tão autistas, como o xadrez? A progressão sem limites – e poderíamos dizer: “fantástica” – das matemáticas, do triângulo de Pitágoras às funções elípticas, seguirá a sua dinâmica própria, alimentar-se-á da sua própria energia, independentemente da realidade ou de qualquer aplicação (ainda que estas, em termos contingentes, possam acabar por surgir)? A que impulsos psicológicos ou estéticos correspondem as matemáticas? Os próprios matemáticos, como os filósofos, têm debatido ao longo de milénios esta questão que continua por resolver. Acrescentemos a isto o enigma luminoso das capacidades e da produtividade matemáticas dos muito jovens, dos pré-adolescentes.

George Steiner, A poesia do pensamento, p.23.
 
 

sexta-feira, 26 de outubro de 2012

O que é a música?


Como faz em várias obras, Steiner retoma - e repete - temas e abordagens (dele) que sempre o ocuparam. A música, tratada de modo extraordinário e exaustivo em Presenças Reais volta a ecoar no seu mais recente ensaio:



Segundo Schopenhauer, a música per se, mais duradoura do que o homem, não é nem mais nem menos do que ela própria. O eco ontológico é imediato: “Eu sou o que sou”.
A sua única “tradução” ou paráfrase significativa é a do movimento do corpo. A música traduz-se em dança. Mas este reflexo arrebatado é simplesmente aproximativo. Se interrompermos o som, deixará de haver maneira de sabermos ao certo que música está a ser dançada (motivo exasperante que Platão aborda nas Leis). Ao contrário das línguas naturais, a música é, todavia, universal. São muito numerosas as comunidades étnicas que não possuem mais do que alguns rudimentos orais de literatura. Não há grupo humano sem música – sem uma música muitas vezes elaborada e extremamente complexa. Os dados sensoriais e emocionais da música são muito mais imediatos do que os da fala (podem remontar à vida intra-uterina).
A música não requer descodificação. A recepção é mais ou menos instantânea aos níveis psíquico, nervoso e visceral, cujas interconexões sinápticas e cujo produto cumulativo quase não conhecemos.
A significação da música reside na sua execução e na sua audição. Explicar o que significa uma composição, decretava Schumann, é tornar a tocá-la. Desde os primórdios da humanidade, a significação da música é tão forte que os homens e as mulheres dificilmente podem imaginar a sua vida sem ela. Musique avant toute chose (Verlaine). A música possui os corpos e as consciências. Serena ou enlouquece, conforta ou desola. Para inúmeros mortais, nenhuma experiência de outra presença se aproxima, ainda que tenuemente, da da música, enquanto inferência, antecipação, da possível realidade da transcendência, de um encontro com o numinoso, com o sobrenatural, completamente para além do alcance empírico. Para muitos, a emoção religiosa é uma metaforização da música. Mas que sentido é o seu, que significação torna verificável? Poderá a música mentir ou será completamente impermeável àquilo a que os filósofos chamam “funções de verdade”? Uma música idêntica poderá inspirar e exprimir aparentemente propósitos irreconciliáveis. “Traduz” em antinomias. A mesma ária de Beethoven inspirou a solidariedade dos nazis, a promessa comunista e as panaceias insípidas do hino das Nações Unidas. O mesmo coro do Rienzi de Wagner exalta o sionismo de Herzl e avisão do Reich de Hitler. Uma profusão fantástica de significações diferentes, ou até contraditórias, e uma total ausência de sentido. Nem a semiologia, nem a psicologia, nem a metafísica podem dominar este paradoxo (causa de alarme para os pensadores absolutistas – de Platão a Calvino e a Lenine). Há uma questão simples a que nenhuma epistemologia foi capaz de dar resposta: “Para que serve a música?” Que sentido poderá ter fazer música? Esta incapacidade decisiva é mais do que um índice dos limites orgânicos da linguagem, dos limites que se encontram no núcleo do procedimento filosófico. É possível conceber que o discurso falado, para nada dizer do escrito, seja um fenómeno secundário. Talvez estas duas formas de linguagem encarnem um declínio de totalidades primordiais da consciência psicossomática que continuam a intervir na música.

 
George Steiner, A poesia do pensamento, p.20/21.

quinta-feira, 25 de outubro de 2012

Quem são os melhores técnicos? (II)


Citygroup prevê contracção de 4,6% do PIB português, em 2013.

Um novo ardor


 
Na instrumentum laboris, do Sínodo dos Bispos, da XIII Assembleia Geral Ordinária, subordinada à Nova Evangelização – para a transmissão da fé cristã há muito de diagnóstico repetido: a crença sem pertença; a privatização da fé; a fé desligada da vida como realidades quotidianas. Sociedades fortemente individualistas, consumistas, hedonistas altamente hostis à dimensão transcendente e à fé. Tudo verdade, mas, também, tudo muitas vezes já dito e escrito, sabido.

Há, todavia, alguns elementos que não são muitas vezes abordados e a que o documento dá visibilidade e que gostaria de aqui destacar: 1) a possibilidade da Igreja aprender com as experiências dos seus membros e comunidades locais que a vivem perseguidos, em ambientes sócio-culturais muito adversos, e onde a fé cristã é minoritária e intolerada – o seu ardor e testemunho, face ao nosso cansaço ou torpor na vivência da fé, pode ser, em realidade, verdadeiramente refrescante; 2) a dimensão contemplativa, tesouro de mosteiros (mas não apenas), como algo a salvaguardar, em uma proposta de sabedoria modelada por outro tempo, outro silêncio, um recolhimento para o acolhimento que nos falta. O activismo que, em permanência, nos sacode – leiam-se, a propósito, os textos de hoje, no Público, de Pedro Lomba e Francisco Assis – omite os benefícios e a real carência de voltarmos a escutar o silêncio contemplativo (há muito que Hannah Arendt, em A condição humana, chamara a atenção para o esquecimento, em nossa época, desta dimensão cristã; na sua obra, e no seu mais recente livro, A poesia do pensamento, Steiner recorda como, entre outros factores e com as suas perversidades, a renúncia (aparentemente absurda) ao útil, a possibilidade do ócio e da quietude, deu origem ao milagre grego, e com ele o surgimento do pensamento abstracto). Nesta emissão do Câmara Clara, Paula Moura Pinheiro, ao destacar a importância dos intelectuais, fez-me lembrar uma das crónicas, já com alguns anos, de Manuel António Pina, no JN, no qual o colunista dizia que era um traço muito português considerar insultos/insultuosas palavras como poeta(s) ou filósofo(s) (“ah, este tipo é um poeta!”, “esse indivíduo é um filósofo!”, em Portugal são, com efeito, formas de procurar desqualificar o outro); 3) a justiça social como um tópico que pertence à Igreja defender. Não apenas a caridade. Este documento volta a lembrá-lo, algo muito pertinente, em contexto nacional, quando alguns parecem esquecê-lo.
Falta, a meu ver, neste instrumento de trabalho, a proeminência da beleza, da ligação verdade-bem-belo, tão eloquentemente articulada no actual pontificado de Bento XVI.
 

Questões estruturais


Quanto aquela que identificámos como uma questão estrutural do debate Obama/Romney, atente-se neste passo, hoje dado à estampa, em artigo de opinião (e do debate que, a partir dele, se poderia/deveria fazer):


Quanto ao protecionismo, é preciso olhar a realidade, não só do "comércio injusto" que é imposto pela China, pela Índia, pelo Brasil, mas também olhar para o que Obama tem feito com a sua campanha made in USA, e para o que François Hollande começa a fazer com o seu ministro Arnaud Montebourg, ao lançar uma fortíssima campanha de "compre francês", reivindicando zonas específicas dos supermercados para o efeito, tudo isto a evidenciar os paradoxos e as perversidades do fanatismo livre-cambista.

Manuel Maria Carrilho, DN, 25/10/12.

quarta-feira, 24 de outubro de 2012

Perguntar, perguntar, perguntar (II)


O novo estudo sobre as desigualdades sociais, da autoria de Carlos Farinha Rodrigues, para a Fundação Francisco Manuel dos Santos prova, à semelhança do que Alfredo Bruto da Costa tem escrito e dito, que Portugal, na última década e meia, teve políticas de combate à pobreza, mas negligenciou, por completo, a questão da desigualdade social.
Ficando-nos, por agora, pela questão do combate à pobreza, instrumentos como o complemento social para idosos é destacado como um meio importante e eficaz na redução desta. Quando se corta no valor desta prestação - tal como no rendimento social de inserção, ou no subsídio de desemprego - que mensagem se envia quanto à importância do combate à pobreza, em Portugal? Que há outros instrumentos para o promover? Quais? Que o combate em causa não é suficientemente relevante? Que o país se resigna à pobreza?
 
P.S: Ao contrário do assinalado por outros media, logo no dia de apresentação das grandes linhas do Orçamento de Estado, e de que aqui se deu conta, de acordo com o Jornal de Negócios a progressividade, no IRS, é incrementada com as novas regras. A verificar-se, dentro do 'enorme aumento' verificado, há aqui uma dimensão de equidade que há que ser justo em assinalar. Neste sentido, por essa via, alguma atenuação de desigualdade tenderá a poder verificar-se.
 
 

Perguntar, perguntar, perguntar


Onde pára a velha Direita?

Custa muito ver um governo incompetente cortar os rendimentos das pessoas que menos têm. E custa mais ver a falta de reacção de alguns. Como alguém perguntava algures: onde pára a direita portuguesa, a direita que tem princípios, que foi educada na justiça, moderadamente católica, que distingue os que têm dos que não têm? Estão à espera de quê para se mostrarem? Onde param os liberais antigos, moderadamente nacionalistas, da tradição anti-Terreiro do Paço? Onde param os empresários que sabem que não se governa assim? Desistiram? E não há nenhum Ministro ou secretário de Estado dessa direita clássica que se ofereça para se demitir? Seria de uma grande ajuda para todos, e sobretudo para os que mais são afectados pelas consequências directas de tanta incompetência governativa.

Pedro Laíns, no seu blog, 24/10/12 (sublinhados meus)

Breves (II)


Recentemente, a ministra da educação alemã foi acusada, por um blog, de plágio, na sua tese de doutoramento. A Universidade de Dusseldorf reavaliou o trabalho. Na primeira avaliação, das 351 páginas da tese, 60 tinham passagens questionáveis (isto vem no I, de 16/10/12).
Há um achismo em Portugal que vem ao de cima a cada passo e que, nomeadamente quando há qualquer copianço ou plágio numa escola remota nacional, ou em qualquer outro local português onde haja necessidade de uma prova, ou um trabalho de tipo académico, atribui todo o mal à (putativa) cultura católica portuguesa. Chega-se ao, aliás santo, delírio de atribuir à confissão a responsabilidade de 'absolver' os portugueses de qualquer problema de consciência e de os tornar, de novo, aptos a pecar (da minoria de portugueses que são católicos praticantes - uma expressão problemática, bem sei -, há, ainda, uma minoria mais minoritária que frequenta a confissão, muito questionada, aliás, em vários quadrantes, na Igreja).
Não se cura, óbvio supérfluo para quem comenta, de investigar se o prevaricador é católico, muçulmano, agnóstico, ou ateu, pois que a cultura católica - e, sumamente, a confissão - tudo e, claro, todos, impregna.
A evidente superioridade da cultura protestante naturalmente indiscutível, indiscutida.
Notícias como as que se referem à ministra da educação alemã, aliás longe, muito longe, de isoladas nos anos mais recentes não abalarão, por certo, as certezas das verdades feitas e estabelecidas por um certo comentarismo. Para aquelas almas penadas, no entanto, que insistem em ter dúvidas, apetece, de facto, perguntar: onde está a dra. Filomena Mónica quando mais precisamos dela?
 
 

Breves


O Teatro Viriato (Viseu) criou uma nova categoria de bilhetes: para desempregados. A 2,5€ mesmo os que se encontram no desemprego poderão, porventura, manter alguns consumos culturais, desfrutando da oferta existente, provavelmente (especialmente) preciosa no momento (existencial) em que se encontram; do mesmo modo, não sofre o Teatro uma (possível) quebra (significativa) no(s) público(s) para que trabalha.

Champions


Manchester United - 3-2 - SCBraga

A diferença de qualidade táctica - e, muitas vezes, técnica - dos clubes portugueses para os clubes ingleses (treinados por britânicos) é de tal modo abismal que mesmo perante uma enorme desvantagem de talentos, a favor destes últimos, os primeiros conseguem equilibrar, quando não dominar, jogos e resultados (em despiques entre si); a diferença de ritmo, intensidade, capacidade atlética é de tal modo abismal, a favor dos ingleses (face aos clubes nacionais), que mesmo perante uma monumental desvantagem (de qualidade) táctica, muitas vezes os britânicos acabam por se impôr em duelos futebolísticos com os nacionais.
 
 

terça-feira, 23 de outubro de 2012

Pensamento


 
Responsavelmente definido – falta-nos um termo que o assinale -, o pensamento sério é uma ocorrência rara. A disciplina que, juntamente com a abstenção da facilidade e da desordem, o pensamento requer só muito raramente ou nunca está ao alcance da maioria. A maior parte de nós não tem mais do que uma vaga ideia do que seja «pensar», transformar em «pensamento» o bric-à-brac, o refugo e o lixo da nossa corrente mental. Adequadamente concebida – quando paramos para pensar no assunto? -, a instauração de um pensamento de primeira ordem é tão rara como a composição de um soneto de Shakespeare ou de uma fuga de Bach. Talvez, na breve história da nossa evolução, não tenhamos ainda aprendido a pensar. Excepto para um punhado entre nós, talvez a designação de homo sapiens não passe de uma vanglória injustificada.
As coisas excelentes, adverte-nos Espinosa, «são raras e difíceis».
Porque deveria um texto filosófico insigne ser mais acessível do que as altas matemáticas ou um dos últimos quartetos de Beethoven? Há, imanente a um texto assim, um processo de criação, uma «poesia» que o texto revela, ao mesmo tempo que lhe resiste. O grande pensamento filosófico-metafísico engendra «ficções supremas» no seu íntimo, ao mesmo tempo que tenta dissimula-las. A água estagnada das nossas ruminações indiscriminadas é, na realidade, a prosa do mundo. Não menos do que a «poesia», em sentido categórico a filosofia tem a sua música, a sua pulsação trágica, os seus transportes, e até mesmo, ainda que mais raras vezes, o seu riso (como em Montaigne ou Hume). «Todo o pensamento começa por um poema», ensinava Alain no seu diálogo com Valery. Este começo partilhado, esta iniciação de mundos, é difícil de provocar. Mas deixa rastos, ruídos de fundo comparáveis aos que murmuram nas origens da nossa galáxia. Suspeito que esses rastos se podem detectar no Mysterium tremendum da metáfora. Em certo sentido, a própria melodia, «o mistério supremo das ciências do homem» (Lévi-Strauss), pode ser metafórica. Se somos um «animal dotado de linguagem», somos também, mais precisamente, um primata dotado da capacidade de usar metáforas, de ligar um clarão luminoso, para recorrermos ao símile de Heraclito, aos fragmentos díspares do ser e da percepção passiva.
Estes ecos da origem podem ouvir-se onde a filosofia e a literatura se misturam, onde entram em conflito ao nível da forma ou da matéria. O génio poético do pensamento abstracto acende-se, torna-se audível. O próprio raciocínio analítico tem o seu ritmo percussivo. Torna-se ode.
 
George Steiner, A poesia do pensamento – do helenismo a Celan, Relógio D’Água, Lisboa, 2012, 16/17.